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viernes, 12 de agosto de 2011

Los costes derivados de un activo

Los costes derivados de un activo
Es preciso distinguir entre varios conceptos:


Gasto: Se definen como gasto los bienes y servicios que adquiere la empresa para fabricar o vender sus productos, o bien para prestar sus servicios. Dentro de estos gastos se incluirán, por tanto, las materias primas o mercaderías adquiridas por la empresa, los sueldos pagados al personal, las facturas de agua, gas, teléfono, etc.


Activo: No todos los desembolsos económicos que realizan las empresas se consideran gastos. El activo de una empresa comprende los elementos del patrimonio destinados a servir de forma duradera en la actividad de la empresa, además de otros elementos que posee la empresa que se espera que no vayan a permanecer más de un año. Por ejemplo, la compra de un almacén no se considera un gasto sino una inversión en inmovilizado, pues este bien formará parte del patrimonio de una empresa. Si este mismo almacén se hubiese alquilado, el pago del alquiler sería un gasto, pues el almacén no pertenece a la empresa y, por tanto, no forma parte de su patrimonio.


Coste: Se define el coste como la medida en términos monetarios de los recursos sacrificados para conseguir un objetivo. Por ejemplo, una empresa comercial tiene que pagar a sus trabajadores, sufre del deterioro de sus instalaciones, paga alquileres, etc. para poder vender sus productos y obtener de esta forma los ingresos que le permitan cubrir sus gastos, además del beneficio empresarial.


La adquisición de un inmovilizado no se considera un coste. Sin embargo, esta adquisición sí que va a generar varios costes, tales como las reparaciones que requerirá, la conservación, los posibles siniestros, etc. Junto a estos costes, aparecen otros de más difícil cuantificación:


La amortización



Se define como la expresión de la depreciación efectiva sufrida por el inmovilizado. Casi todos los bienes del inmovilizado sufren pérdidas de valor. A esta pérdida de valor es a lo que hace referencia el concepto de depreciación.


Esta depreciación surge por varios motivos:



  • Causas técnicas: Entre estas causas se incluye el simple paso del tiempo y el uso del bien. 
  • Causas económicas: Entre estas causas destaca la obsolescencia. 
Hay que tener en cuenta que la amortización no es algo que afecte a todo el patrimonio de una empresa. Sólo se tiene e cuenta la amortización del inmovilizado, que serán elementos tales como los edificios, medios de transporte, ordenadores, etc. que en principio se supone que van a permanecer más de un año en la empresa.

El cálculo de la amortización es una tarea compleja. Es difícil determinar el valor que pierde el inmovilizado en un período de tiempo concreto. Además, el inmovilizado está compuesto por una gran variedad de elementos, cada uno de los cuales tiene una forma y velocidad determinada de amortización. Para simplificar el cálculo de la amortización se han ideado varios sistemas:

  • Vida útil: Es el tiempo que se espera que el elemento va a producir por encima de su coste de mantenimiento. Se trata de los años que la empresa calcula que va a funcionar el inmovilizado antes de ser retirado de servicio.
  • Valor residual: Es el valor que se espera tenga el inmovilizado al término de su vida útil.
Los métodos de cálculo de amortización pueden dividirse en dos grupos:

  • Métodos lineales (constantes): Suponen que la pérdida de valor del inmovilizado es idéntica en todos los años de su vida útil.
  • Métodos variables: Muchos de los bienes que constituyen el patrimonio de la empresa no sufren una pérdida de valor igual en su vida útil. Un elemento de transporte, pierde mucho más valor en sus primeros años que en los últimos. Debido a esto, los sistemas más empleados son los denominados regresivos, que son aquellos que amortizan más los primeros años que los últimos.

Los costes financieros


A la hora de adquirir un activo es preciso obtener fondos con los que financiar esta adquisición. Estos fondos básicamente pueden er recursos ajenos o propios, y cada uno de ellos tiene asociado un coste:

  • Coste de los fondos ajenos: Los fondos ajenos son los que proceden de empresas o personas distintas de los propietarios de la empresa. Dentro de este apartado se incluyen los préstamos y créditos concedidos por los bancos y cajas de ahorros, los bonos y obligaciones, etc. El coste de estos recursos serán los intereses, gastos, comisiones, etc., que la empresa tiene que abonar.
  • Coste de los fondos propios: Los fondos propios son los que han aportado los socios, además de los que la empresa ha generado por sí misma. En principio, parece que estos recursos no tiene ningún coste, pero los socios al invertir en la empresa están renunciando a obtener rentabilidad en otro tipo de inversiones. Esto es lo que se denomina un coste de oportunidad.
Para simplificar, cuando se calcula el coste financiero de un activo determinado se suele emplear el denominado coste medio ponderado del capital:

CMP= Ke x E + Ki x D/ E + D

Donde:

Ke = Coste del capital propio. Se suelen emplear la rentabilidad de una inversión sin riesgo, o bien la rentabilidad exigida por los accionistas de la empresa.

Ki = Coste de los recursos ajenos. Se emplea la medida de los intereses pagados por la empresa en % sobre los recursos ajenos totales.

E = Total de recursos propios de la empresa, incluyendo las aportaciones de los propietarios de la empresa y los beneficios no repartidos.

D = Deuda (recursos ajenos) total de la empresa.